El vidrio en Mallorca

Los fenicios, primeros mercaderes del mundo, se sirvieron del nuevo producto, descubierto a orillas del río Belus y al establecerse en nuestro litoral balear, instalaron sus hornos vidrieros durante el siglo II a. de J.C., siendo esta una de sus más valiosas aportaciones de la cultura oriental.

Evolucionaron los artistas baleares, creando nuevas formas durante la dominación griega y cartaginesa. La imaginación prodigiosa, la fabricación de formas similares a las de alfarería, la copia de originales importados del Egeo y el favor dispensado por los emperadores romanos, en especial por Nerón y Octaviano, ayudaron a perfeccionar de tal modo el trabajo y alcanzaron las vidrierías tal esplendor, que nos autoriza a considerar la época del reinado de Séptimo Severo, como la primera Edad de Oro del vidrio mallorquín.

Al decretar el Capitolio la guerra contra Carthago, elige a un hijo de Macedonio, Quinto Cecilio Metelo, para la conquista de Baleares. Este al establecerse sobre las antiguas colonias cartaginesas, funda grandes urbes al estilo romano. Hace de Pollentia una pequeña Roma y decora y pulimenta Palma, Cunici, Cinium y Boccoris. Importa de Italia el lujo y los vidrieros de Baleares aprenden la técnica romana.

Gunderico saqueó los cimientos del Imperio Romano y aquellos frágiles vidrios, fueron las primeras victimas del furor de la horda, así, desde el año 421 hasta la dominación de Belisario hubo una gran falla en la evolución de nuestra vidrería y hasta un siglo más tarde, no penetró nuevamente la cultura vidriera, esta vez importada de Bizanzio. Nuestros artífices empiezan en el siglo VI, a emplear el smalte y las aplicaciones en la ornamentación, decorando al fuego los más variados objetos de vidrio de sabor oriental. La técnica mosaico difundida en Occidente por Justiniano, es copia de los trabajos sirios de su tiempo.

La dominación árabe también aportó algunas concepciones artísticas, al desarrollarse la vidriería paralelamente a la manufactura cerámica.

Después de la Conquista de Mallorca por Jaime I de Aragón, florece nuevamente la vidriería balear, datando documentalmente el año 1327 el primer horno durante el reinado de Don Jaime III en Calviá. Por descripciones de inventarios, creemos que los vidrios mallorquines del siglo XV, fueron muy parecidos a los catalanes.

Cabe destacar que en 1597, se colocó la primera piedra de la ventana circular existente en la portada de la Seo y en 1599 se instaló la vidriera, obra cálida y deslumbradora de color debida al maestro vidriero Juan Jordá.

Como Damasco había caído en poder de los trucos, la supremacía mundial del arte del vidrio pasó a Venecia. Los venecianos custodiaban celosamente sus secretos, castigando hasta con la muerte e incluso represalias en los familiares, al quien osara divulgarlos. Sin embargo, los mallorquines importaron vidrios venecianos y aprendieros su técnica, valiéndose de emigrados políticos que hallaron cobijo en nuestra isla, siendo uno de ellos Domingo Barrovier.

La imitación de la técnica de Venecia durante los siglos XVI y XVII, fué tan perfecta que nuestros trabajos compitieron y a veces superaron a la obra veneciana que empezó a decaer a partir de 1.600. Gran fama alcanzaron los vidrios esmaltados del siglo XVI.

El siglo XVIII es de decadencia para la vidriería mallorquina. La ilustración fomenta las artes nacionales y los gobernantes hacen venir maestros extranjeros para que adiestren a los artesanos indígenas. Entretanto, nuestra vidriería recibe una nueva influencia procedente de la Europa Central. durante este siglo comienzan a adoptarse los moldes que habína de arruinar a la vidriería artesana. Casi se extinguió la fabricación de vidrios de lujo por la competencia de los vasos de oro y plata. Los vidrieros aumentaron producción en detrimento de calidad. Unicamente sobrevivió el arte popular, humilde pero gracioso, que es que hoy perdura.

Entonces arriba aún a Mallorca otra influencia: la de la vidriería andaluza, la cual, en el fondo, seguía siendo andaluza.