Historia del vidrio

El arte de soplar el vidrio, la prodigiosa habilidad y la destreza en trabajarlo, constituye uno de los más preciosos valores de nuestra multisecular tradición artística. Entre los descubrimientos debidos a la casualidad y que en el transcurso de las edades se han modificado por el esfuerzo inteligente del hombre, el descubrimiento del vidrio ocupa un lugar preeminente. Una historia detallada de las aplicaciones del vidrio absorbería una parte importantísima de la historia de la civilización.

Historia del vidrio Para buscar el origen del vidrio, hay que remontarse a las edades de las civilizaciones prehistóricas, pues hay indicios de su conocimiento. Ahora bien, los primeros documentos que dan razón a su existencia, son anteriores al siglo IV a.J.C. Plinio el Joven asegura que su fabricación fue descubierta por casualidad en la desembocadura del río Belus por mer-caderes fenicios que al formar un hogar sobre la arena para calentar la comida, observaron como en el interior de las piedras se formaba una capa que posteriormente sería el vidrio.

Los bajos relieves pintados en las tumbas de Beni-Hassan el Gadin, (3.500 años antes de J.C.), demuestran que en Egipto se practicaba la técnica del soplado. También era conocido el modelado pasta vitrea por el grano del collar encontrado en Tebas perteneciente a Hatasú, de la XXIII dinastía.

Ramses II el Grande, (el Sesostris de los griegos) era poseedor, según el egiptólogo Maspero, de un cetro de vidrio verde, imitando la esmeralda. Gesparch, asegura que la momia de este monarca fue extraida de un sarcógago de vidrio en 1886, lo que significaría una perfección insospechada en aquellos vidrieros. Se pretende que los egipcios sabían dorar el vidrio: que fabricaban piezas con figuras pintadas en colores que cambiaban de tono según el punto desde donde se les miraba y que ciertos jeroglíficos estaban recubiertos de una ligera capa de vidrio.

Acercándonos a nuestros días, se ha hallado en Grecia, posiblemente de procedencia Egipcia, rastro de vidrieras y a pesar de no alcanzar la perfección egipcia, ni la de su sucesora romana, a ella se deben las primeras muestras de vidrio opaco que denominaban piedra fusible.

En Italia es donde más brilla la industria vidriera. A sus artistas venecianos se debe la mayor parte del renombre que alcanzó esta profesión, elevada a nobleza por varios monarcas y considerada por la República de los Dux como uno de los mas firmes puntales de su poder industrial. Los gobernantes italianos, dictaron disposiciones para evitar que los secretos de fabricación, transmitidos de padres a hijos, salieran de sus límites. En 1289, el Gran Consejo dictó una orden por la que se confinaba a vidrieros, con sus fábricas y familias a la Isla de Murano. A partir de 1318 fueron clasificados en categorias y cada uno tenía sus leyes especiales, colmando a aquellos industriales con títulos, honores y derechos que podían gozar en la isla pero no salir de ella.